Mi última entrada fue publicada el 24 de diciembre de 2011.
Increíble, esta es mi primera entrada del año. Es la muy buena.
Las cosas han cambiado mucho desde entonces. Mucho y muy deprisa, y para muy bien.
Si leéis la entrada que precede a esta, veréis que ya teníamos problemas. Dos mesitos y ya estábamos teniendo dudas.
Vale, en realidad dos horas y ya teníamos dudas, jajaja.
He conseguido ver cómo era en realidad. Justo a tiempo.
Fin de año fue una gran chusta. Llegó al tenis más que borracho, prometiendo que se portaría bien y que me quería. En una palabra: mentira.
Desde hacía más o menos dos meses. Cojonudo.
Pero bueno, desde el día 28, nuestro primer café, las cosas empezaron a cambiar.
Mis mañanas te pertenecían. Eras mi manera favorita de evadirme de la realidad y dejar de llorar por alguien que ni me quería ni me convenía.
Me hacías (y aún haces) reír mucho, y te lo agradezco y siempre te lo agradeceré.
En muy, muy poco tiempo te has convertido una de las personas más importantes de mi vida.
El que más me comprende (como para no hacerlo, tienes la contraseña del wifi de mi cabeza), tú de verdad me quieres, y eso es lo más importante, me quieras o no. Me apoyas en casi todo (hay cosas en las que no me puedes apoyar... comidas y tal), me das todo el cariño que necesito, y no sabes cuántísimo te lo agradezco.
Bueno, aunque me cueste, he de cambiar de tema, ya que hay más cosas que han cambiado en este mes que llevo sin escribir y que he de contar.
¿Recuerdan a Manólo? Para evitar malos rollos con mi memoria y mis sentimientos, he decidido cambiarle el nombre. Ahora se llama Esperpento.
Relacionado también con esto, han de ser conscientes del reciente nacimiento de Laque.
Laque Nodebe Sernombrada es una buena amiga de Esperpento que tiene muy mal carácter. Es la que dice las palabrotas y las borderías. Más maja...
También me gustaría informarles del ya no tan reciente nacimiento de Antonio y Franchesca.
Antonio es un ser adorable, una dulce unipegaso que odia que confundan su sexo y vomita arco iris. Franchesca, en cambio, es un ornitorrinco que tiene un curioso parecido con el mítico Perry pero de un color más... rosado, digamos.
Son adorables, viven en la cabeza de mi bechiño y la mía, a mitas. Más lemdos...
Bueno, y creo que nada más.
Una vez dicho esto, puedo irme a estudiar y ensayar, en este orden.
Gracias por su atención. Un bissou,
Sabela.
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